Crónica: 45 años después, ¡es la ELO! / Tomás Crespo

El viejo estadio de Wembley vivió muchas noches inolvidables, con protagonistas tan variados como Freddie Mercury, Michael Jackson, Oasis, las Spice Girls o Ronald Koeman. Pero el no tan nuevo estadio –inaugurado ya hace diez años– también va labrándose poco a poco su propia historia. El último episodio lo pudimos ver el pasado sábado 24 de junio con la reformada Electric Light Orchestra, la Jeff Lynne’s ELO… de la cual Lynne es el único miembro original. Pero cuando has compuesto, interpretado y producido la práctica totalidad de los temas de la banda, puedes hacerlo sin ruborizarte. Y cuando cuentas con unos músicos de la categoría de los que tocaron en Wembley (nada menos que dos guitarristas, dos pianistas, dos teclistas, bajo, batería, violín y dos cellos), pues también.

En el estadio sonaban, para amenizar la espera, algunos de los otros trabajos de Lynne como productor: temas de Tom Petty, Roy Orbison o George Harrison. Not bad. Y tras un edulcorado Tom Chaplin a medio gas que hizo las veces de telonero, y unas pocas gotas cayendo desde el cielo londinense que enseguida remitieron, el show arrancó precisamente con “Standin’ in the Rain”. Siguió, ya pisando fuerte, “Evil Woman”. Y a continuación, bien ligadas, “All over the world” y “Showdown”, que repite las mismas palabras.

Previamente se había anunciado que el espectáculo iba a ser grabado, y se animó al habitualmente recatado público británico a moverse y bailar todo lo que quisieran. No obstante, el personal de seguridad se apresuraba a recolocar a todos aquellos que, presas de la emoción que desprendían “Livin’ Thing” o el “Do Ya” de The Move, invadían apenas unos centímetros los pasillos que dejaban los asientos dispuestos en la arena. Unos asientos que solo cumplieron su función en la siguiente “When I Was a Boy”, del último disco, porque a la que sonó el “Handle with Care” del “otro grupo” de Jeff Lynne, los Traveling Wilburys, todo el público volvió a ponerse en pie. Y no se volvió a sentar hasta llegar a casa.

Tras la discotequera “Last Train to London”, quizá la primera sorpresa de la noche llegó con el “Xanadu” que en 1980 interpretó Olivia Newton-John, y que aquí recuperó su compositor. A destacar también los gorgoritos operísticos de la vocalista Melanie Lewis McDonald en “Rockaria!” y los violines apoyando esa preciosa melodía que es “Can’t Get It Out of My Head”, con la que llegamos al ecuador de la actuación.

 

 

La preponderancia de las cuerdas, ahora más agresivas, prosiguió con el primer single de la banda, “10538 Overture”, que aunque Jeff Lynne no haya cambiado mucho de aspecto en este tiempo, se publicó 45 años y un día antes. Que se dice pronto. El resto del repertorio es fácil de imaginar: “Twilight” (con prólogo incluido), “Ma-ma-ma belle” y paso a los singles dorados de finales de los 70: “Shine a Little Love”, “Wild West Hero” y “Sweet Talkin’ Woman” de una tacada. La preciosa “Telephone Line” comunicaba que el final estaba cerca, pero aún hubo tiempo de una “Turn to Stone” y, por supuesto, de “Don’t Bring Me Down” (¡rus!), y “Mr. Blue Sky”.

 

El señor Lynne regresó para un único bis, naturalmente, el “Roll Over Beethoven” de Chuck Berry que, con la introducción de las notas de la 5º sinfonía y sus violines, dio a conocer al gran público la innovadora propuesta de la Electric Light Orchestra hace ya más de cuatro décadas.

Se suele decir que en sus primeros conciertos, había más gente en el escenario que entre el público. El pasado sábado, en cambio, en la segunda parte de la gira de su segundo regreso, prácticamente llenaron el estadio de Wembley. Quién lo hubiera dicho. Jeff Lynne dice que él no.

 

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1 respuesta

  1. felipetopo dice:

    Se me pone la piel de gallina leyendo la crónica. Felicidades a los que pudisteis estar allí

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